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domingo, 3 de septiembre de 2017

25 Propuestas para "desbandalizar" la educación (modestia aparte)

No sé si en el sistema educativo hay mucho vándalo, me temo que alguno que otro. Lo mismo me pasa con los "bandidos" educativos, desconozco si proliferan o no, aunque seguro que alguno que otro habrá. De lo que sí que estoy seguro es de que hay muchos BANDOS, en algunos casos con posturas irreconciliables: innovadores, tradicionalistas, religiosos, laicos, progresistas, conservadores, defensores del sistema público, del privado y del concertado, gurús y soldados rasos, maestros ausentes o omnipresentes, etc. Además, estas diferencias no sólo están presentes en los centros, también aparecen en las familias, en las administraciones educativas y en la sociedad, en general.

Ante tal diversidad de filosofías y planteamientos educativos, resulta lógico que puedan producirse tensiones que, visto el nivel de beligerancia que toman a menudo, me parece que no contribuyen demasiado a crear un ambiente propicio para el desarrollo de la ingente tarea que tenemos por delante. ¿Cómo tratar de eliminar o, al menos, limitar esta "bandalización" del sistema educativo?, ¿cómo reducir el ruido constante en el que se mueve la educación en este país?

Aquí van, modestia aparte,  algunas propuestas para conseguirlo. Para simplicar el asunto, se agrupan en tres grandes ejes: profesorado, familias, y administraciones educativas. Lógicamente, algunas pueden aplicarse en los tres ámbitos, así que he intentado no repetirlas tal cual para abrir un mayor abanico de ideas. Además, muchas de ellas, todo sea dicho, son ya comúnmente aceptadas por gran parte de los miembros de la comunidad educativa. No obstante, lo mismo cabe insistir un pelín en el asunto. Acepto la crítica por la ingenuidad de todo el enfoque, pero oigan, como no pongamos un poco de nuestra parte no sé cómo vamos a acabar...

Así pues, en relación con el profesorado, aquí van algunas ideas para "desbandalizarnos":
  • Abrir nuestras aulas al trabajo de otros compañeros y a la vista de las familias. Aprenderemos mucho de lo primero y generaremos enorme confianza con lo segundo.
  • Mostrar una actitud abierta y tolerante hacia otras maneras de hacer distintas de la nuestra. Son muchos los caminos que llevan al aprendizaje, no tenemos la exclusividad del buen hacer.
  • Confiar en las familias y favorecer y potenciar el trabajo conjunto con ellas. A menudo puede no ser fácil, pero una predisposición positiva por nuestra parte seguro que genera mejores resultados.
  • Exigir de manera activa y constante a las administraciones educativas de turno programas de formación acordes a nuestras necesidades y a las de nuestros centros.
  • No prejuzgar ni etiquetar, en general, y especialmente a nuestro alumnado, ni participar de la rumorología que, a veces, circula por los pasillos y los claustros de los centros educativos (¡y menos aún por las redes sociales!).
  • Participar de manera activa en los debates educativos que se producen en los centros (y si no se producen, promoverlos), pero también fuera de ellos. Por suerte, cada vez existen más foros donde expresar las propias opiniones. Y, eso sí, hacerlo de manera sosegada, respetuosa más allá de nuestras opiniones e ideas preconcebidas.
  • Ponernos, de vez en cuando, en el lugar del otro, ya sea alumnado, padres, madres, inspectores y/o representantes políticos. Somos una pieza clave del sistema, pero no la única.
  • Confiar en nuestros compañeros y darles nuestro apoyo. Salvo algún "psicópata educativo", la infinita mayoría de ellos siempre quiere lo mejor para los alumnos y para el centro.
  • Aplacar el ruido. No contribuir a generar más conflicto. Ante los posibles ataques a nuestra práctica educativa o a nuestros planteamientos metodológicos, reflexionar y responder con propuestas e ideas, no con más ruido.
  • Mantener una actitud de crecimiento profesional y de apertura de miras hacia el futuro y las nuevas oportunidades que pueden aparecer.
Otras propuestas, ahora en relación con el papel de las familias:
  • Apoyar a nuestros familiares durante su escolarización. Y no hablo sólo de niños, que también. También son muchos los adultos que estudian y que necesitan el apoyo de sus familias para sacar tiempo de donde no lo hay y cumplir con sus obligaciones académicas.
  • Interesarnos por los programas educativos de los centros de nuestros familiares (filosofía, objetivos, maneras de hacer, servicios, etc).
  • Confiar y respetar la labor del profesorado y reforzar su consideración social.
  • Plantear las dudas y/o consultas que pudieran surgir durante el curso a los interlocutores adecuados. Establecer un diálogo abierto y transparente con el centro y no dar cuerda a grupos de whatsapp "desencadenados".
  • Participar de manera activa en la vida del centro. Existen muchas maneras para hacerlo (AMPA, asociaciones de alumnos, apoyo en actos, fiestas y fechas puntuales, etc.)
  • No percibir a los centros como simples guarderías, parques infantiles o lugares de tránsito (en el caso del alumnado adulto), sino como espacios con identidad propia donde se genera aprendizaje y que cabe cuidar y reforzar con nuestra participación activa.
  • Transmitir a nuestros familiares, ahora sí especialmente a los jóvenes, que el respeto hacia los otros es fundamental para ir por la vida. Y en el caso de las escuelas, claro, promover el respeto hacia los propios compañeros y hacia el profesorado y el resto de trabajadores de los centros.
Y en tercer lugar, algunas medidas para las administraciones educativas (locales, autonómicas y estatales).
  • Definir las políticas presupuestarias necesarias para afrontar con garantías las necesidades de nuestro sistema educativo. Cabe priorizar, sin duda, la educación en la planificación económica de municipios, comunidades autónomas y a nivel estatal.
  • Activar medidas para acabar con la desigualdad presente entre centros, barrios, ciudades y comunidades autónomas.
  • Establecer consensos para cerrar iniciativas legislativas aceptadas por mayorías que permitan el trabajo a largo plazo.
  • Reformular las políticas de formación del profesorado y contribuir a prestigiar la profesión y su rol social.
  • Contribuir a reducir la competencia entre marcas escolares por captar nuevos alumnos.
  • Clarificar las condiciones de competencia entre profesionales para acceder a puestos de trabajo públicos, asegurando los principios de libres concurrencia y erradicando cualquier posibilidad de abuso en este sentido .
  • Promover el diálogo con el profesorado y otorgarle un papel clave en la toma de decisiones respecto las iniciativas planteadas anteriormente.
Por último, dejamos para el alumnado la propuesta que debería ser clave en toda esta historia: aprender y crecer en un contexto propicio y favorable a ello. Seguro que me he dejado muchas ideas, que tú tienes las tuyas propias o que quieres matizar alguna cosa. ¿Qué tal si te pasas por comentarios y lo haces?  Eso sí, sin ruido, por favor. ;)



2 comentarios:

  1. Y también para el profesorado que no este por misión que se desbandalize del sector con todo mi respeto, a las familias que juegue con los niños mas tiempo y a la administración educativa que busquen formulas imaginativa para aumentar los presupuestos para mejorar la calidad de los espacios de los centros y las condiciones de los docentes con menos carga burocrática y mas dedicación para la innovación.

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    1. Parece claro que "desbandalizarnos" requiere de un esfuerzo por parte de todos. En fin, seguiremos en ello. Un abrazo y gracias por comentar!

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